Estamos a mediados de julio. La mitad de tu equipo está de vacaciones, hace calor y tu tienda online sigue funcionando como siempre. Alguien hace un pedido a las nueve de la noche y tiene una duda sobre el plazo de entrega. Te llega un mensaje por WhatsApp o por tus redes sociales sobre una devolución. Y no hay nadie para responder. ¿Te suena?