Las noticias están llenas de casos así: clientes que se pierden en laberintos digitales, cuentas bloqueadas sin motivo y empresas que hacen que sus clientes hablen con un robot en lugar de con una persona. La Ley de Servicios Digitales (Digital Services Act) obliga ahora a las empresas a hacer las cosas de otra manera. Y con razón. Porque en una época en la que la confianza escasea, un trato personalizado puede marcar la diferencia. Ahí es precisamente donde está la fuerza de MisterSales.